lunes, julio 03, 2006

Malas costumbres bogotanas

El sábado pasado fui a cine a ver Cars de Disney. Fue una buena película, pero me recordó algunas de las malas costumbres bogotanas.

Debido a que el proyecto en el que estoy trabajando se encuentra colgado, como no es extraño en un proyecto de sistemas, tuve que trabajar el sábado pasado (y hoy también, pero ese es otro cuento). Y en la tarde cuando salí quedé de encontrarme con mi esposa en el Cento Comercial Santa Fe para ir, supuestamente, a hacer mercado en el Carrefour. Cuando llegué estaba ella con mi cuñada de ocho años. Entramos al supermercado, alcanzamos a agarrar un carrito y la cantidad de gente haciendo mercado me desesperó. Entonces mi cuñada, como siempre los niños con las ideas más brillantes, sugirió ir a cine. Subimos a las salas de cine y la única película que se nos acomodaba por horario y clasificación era Cars, así que compramos las boletas y entramos a cine.

Como era de esperarse el cinema estaba lleno pero, me sorprendió bastante, el desarrollo de la película fue normal, sin griterias, ni llantos o celulares timbrando. Fue al final cuando recordé la mala costumbre que tiene la mayoría de bogotanos: apenas medio se asoma el primer crédito de las películas salen disparados cual resorte a salir de la sala de cine. Y ustedes que han visto películas como X3 - The Last Standing sabrán que no siempre es recomendable salir antes de que terminen los créditos. Cars es otra de esas películas: los 5 minutos más graciosos son los 5 minutos que duran los créditos: Hay unas autoparodias increíbles. Si van a ver Cars les sugiero no salir hasta que no se acabe el último de los créditos, así queden solos entre las personas que entran a hacer el aseo y cuasi sacarlo a uno de la sala, esos 5 minutos los justifican.

Luego en el "lobby" de los cinemas, mientras mi esposa y cuñada iban al baño noté que había unos carteles puestos como en exhibición y me acerqué a mirarlos: una exposición de arte callejero bogotano basado en artistas y producciones holliwoodenses. Realmente digno de ver. Observé las 12 o 14 obras expuestas y me retiré un poco a ver como era el comportamiento de la gente con respecto a los carteles. Para sorpresa mía, salvo una parejita que se tomó el tiempo de por lo menos enterarse de que se trataban los carteles, nadie reparaba en ellos. Sólo un par de niños los usaron para jugar a las escondidas y a las carreras.

Definitivamente este mundo que nos hacer ir cada día más y más a la carrera está nublando nuestra percepción del entorno. Estoy seguro de que el 90% de los que estabamos en cine ese día no teniamos ningún afán para salir a hacer nada después. Pero el acelere en que vivimos no nos permite ni siquiera darnos esos 5 minutos extra de película, o de sentarnos cómodamente en el cinema y luego salir con calma, sin apretujones. O los 10 minutos para ver el trabajo cuidadoso y dedicado de unos artistas callejeros que habían hecho aerografías, modelos a escala e incluso hasta retratos en carboncillo de nuestros actores favoritos.

Para eso no hay tiempo. Pero póngales a las chicas aguila a patear penalties o a Don Jediondo a contar chistes, hasta tres horas los pueden tener embobados.

4 comentarios:

Sofía dijo...

Tienes razón Kamilo: lo más triste de este acelere es que vamos corriendo a ninguna parte. El afán en el que andamos no se justifica siquiera en que tengamos algo importante que hacer después, es sólo que nos hemos acostumbrado a andar siempre de prisa... y a veces pensamos que no queda tiempo siquiera para dejar un comentario... mala cosa. Pero se te sigue leyendo. Cuídate mucho.

Un Gerente dijo...

no lo sé, a pesar de andar a toda hora a las carreras, siempre estoy atento alos detalles de las cosas, pero bueno, será mi ñoñez extrema. . .
lo de los créditos de Cars, no lo se, desafortunadamente en esta "delicia de Ciudad" encendieron las luces y alcanzamos a ver muy poco, pero quedo el sabr de esos personajes de Pixar de las películas anteriores "carrizados" (que palabra tan fea pero algo se vió. . .

Patton dijo...

Yo también soy de los que se esperan al final de los créditos, no sólo por ver alguna pendejada en ellos sino para dejar que se aleje la gleba. Allá ellos con su afán y sus empujones.

Y si, sorprendente lo de la decencia, silencio y demás durante la película. ¿Y cuando pasaron a las chicas aguila pateando penales que no avisaron oiga? ;)

Wendy dijo...

Esos créditos son buenisimos... El carro cara de papa me hizo reir mucho...

Saluditos

Wendy