viernes, abril 21, 2006

¿Por qué comentar?

Empezando con los múltiples(sic) post solicitados en la tiranía del lector (Dos hasta el momento) y a solicitud del señor carlosakela vamos a hablar hoy sobre los comentarios en los blogs.

Cuando uno empieza un blog, por lo menos en mi caso, le interesa que la gente lo lea y apenas empieza le monta un supermegacontador que le informe a ciencia cierta quien entra a su blog. La primera semana recibe uno más o menos dos visitas diarias: una desde la ip de la oficina y otra desde la ip de la casa. Entonces empieza a "publicitarse" por los distintos medios existentes: se inscribe en cuanta lista se le atraviesa llamese TOL, Blogalaxia o incluso la alicaída blogscolombia.

Eso empieza a traer resultados, de vez en cuando entra algún incauto arrastrado más por la fama de las mencionadas listas que por el contenido en sí del blog. Entonces sigue uno buscando formas de hacer crecer los visitantes, que para estas alturas ya promedian unos 3 o 4 al día. Y empieza uno a recorrerse todos los blogs y a dejar comentarios como: "muy lindo tu blog, volveré. Por cierto te espero en el mío" o "Interesante, yo también hablé al respecto en mi blog" intentando llevar aunque sea una vez al incauto autor de dicho blog a visitarnos. Eso señores se llama Blogspam y ha tenido especímenes bastante representativos en sus filas. Para esas alturas alguno de los post ha sido interesante y ha logrado ubicarse en la tercera o cuarta página de resultados de google, siempre y cuando uno ponga casi la mitad del contenido del post como término de búsqueda. Además los visitantes ya promedian unos siete al día.

Es entonces cuando ocurre el milagro: ¡Un comentario de alguien desconocido! (los comentarios de los amigos, familiares y compañeros de oficina no cuentan, por que si los hacen al comienzo es más coaccionados que otra cosa). Es entonces cuando uno relee ese post a ver que fue lo que escribió que hizo que lo comentaran. Y entonces comete un error: vuelve a escribir sobre lo mismo, sólo con la intención de cazar más comentarios. Pero no, los comentarios no llegan.

Tiempo después ya uno ha desistido de escribir post para que la gente comente y se dedica simplemente a escribir sobre lo que se le da la gana. Y para sorpresa propia empiezan a subir los visitantes diarios y empiezan a aparecer comentarios, incluso en ese post que nunca esperaba tener comentarios el contador sube de diez (en los post esmerados que confiaba llenar de comentarios a duras penas consigue uno o dos).

Y es entonces cuando empieza la dependencia enfermiza, cuando es necesario que haya un comentario al menos en cada post o si no es como si no existiera... no importa que el contador marque 70 o 75 visitantes promedio al día, no. Lo importante es que haya al menos un comentario en la entrada.

Pero, si volvemos atrás, es mejor simplemente seguir escribiendo. Los comentarios llegan solos, si quiere ser comentado, señor blogger, escriba vainas interesantes, que toquen a la gente: que la hagan reir, llorar o enfurecerse eso trae comentarios. Y por otro lado esté feliz con que lo visiten y lo lean, asi no lo comenten. Es como cuando lo escuchan sin interrumpirlo, puede que le estén poniendo más cuidado.

Pero usted amigo visitante, amigo lector: comente de vez en cuando, haga saber su opinión: confirme, contradiga o divague. Mire que los comentarios son, como diría don andrés, moneditas en el pote.

P.D. En estos post por "encargo" omitiré la sección de las búsquedas misteriosas por respeto a quien lo encargó.

3 comentarios:

Linkita dijo...

Yo te leo por bloglines, así que no te engordo el contador de visitas.... Me he visto un poco reflejada en este post. (pero sólo un poco).

Un saludo

carlosakela dijo...

No Comments :P

JR dijo...

El problema de comentar en los blogs, por lo menos en mi caso, es que consume tiempo. Yo leo aproximadamente 20 blogs diarios, y desearia comentar en todos, pero definitivamente no alcanza el tiempo. Me imagino que el autor espera retroalimentarse de sus ideas expuestas, asi que me propondre comentar. No sea que alguien deje de escribir por haberse desanimado.
Este blog, por ejemplo, es muy bueno.