lunes, agosto 01, 2005

De una French Poodle a Liana Grethel

Hace unos cuantos años mi hermana menor quería a como diera lugar una mascota, sus peticiones iban desde un toro mansito y un caballo pero chiquito hasta un perrito que no fuera bravo. Después de mucha insistencia, y con un poco de complicidad de mi parte, lo admito, mi mamá accedió a comprarle un perro, con tan mala suerte, para mi sobre todo, que resulto siendo un French Poodle hembra: es decir sólo bulla en cuatro patas.

Con el paso del tiempo la susodicha perra terminó volviéndose el ser mas huraño y malgeniado sobre la faz de la tierra, no podía ver que se moviera una pluma porque alborotaba toda la casa con gruñidos y ladridos. Como si esto fuera poco desarrollo un grado bastante alto de odio hacía mí, hasta tal punto que no me dejaba ni sentar sobre la cama de mis papás... y si yo le decía algo ahí mismo salía mi mamá a defenderla, pues terminó siendo más de ella que de mi hermana. En resumidas cuentas termino siendo un odio visceral lo que existía entre ese engendro y yo.


Pero resulta que un día que regresabamos de almorzar al norte, como buena familia bogotana en domingo, paramos en Endulza tu Paseo. Mientras yo estaba tratando de decidir entre borrachos con salsa de mora o tiramisú con islas flotantes he levantado la cabeza para descubrir con asombro a quien venía justo a mi lado escogiendo postre: LIANA GRETHEL. La sorpresa fue mayor aún cuando vi que tenía alzado a un French Poodle miniatura y que ella estaba mirando al engendro propiedad de mi mamá y hablando con su miniengendro diciendole: "mira Toby, tu mamá"... Yo, raudo y veloz, atiné a alzar al engendro y acercarla al miniengendro, oportunidad que fue aprovechada por Liana (Suena pretencioso este pedazo, por eso me gusta tanto contarlo) para hablarme (... ¡Si, ella me habló a mí! ...) y preguntarme alguna cosa sobre el engendro (cosa que yo respondí con alguna babosada medianamente cierta). Luego ella escogió su postre y se fue con el miniengendro mientras yo soltaba, liberado de la carga fisica y emocional, al engendro mayor.

Ahí fue cuando aprendí que no hay mal que por bien no venga...

8 comentarios:

Saudade dijo...

Uy esa mujer es dolorosamente bella...

El Cofrade dijo...

Yo adoro los perros, pero ni porque mi esposa fuera liana Grethel y me pidiera una cosa de esas accedería a semejante desproposito. Es que eso no es un perro... NO puede ser un perro

Van dijo...

Todos los links los pones tu? o los pone el blog?

Kamilo Klauss dijo...

Van said...

Todos los links los pones tu? o los pone el blog?



Los pongo yo... ¿Por qué la pregunta?

Van Maanen dijo...

Curiosidad... es que estaba pensando poner un blog, pero no se muy bien como funcionan.
Gracias por la respuesta.

Kamilo Klauss dijo...

Pues si necesita asesoria no es sino que avise y en lo poco que se le puedo asesorar

Néstor dijo...

Mano, que buena anecdota.
Un dia de esto le cuento la mia con Catalina Aristizabal.
Pero por ahora... que buena anecdota.

Pirata Subterraneo dijo...

¿Quien es Liana Grethel?. ¿Una escritora?