Vamos a hacer un ejercicio de suposiciones:
Supongamos que existe un profesor, no digamos el profesor X porque queda muy X-Men, digamos el profesor K. Y, supongamos también, que ese profesor es medianamente bueno y por lo menos se preocupa por que sus alumnos aprendan algo más allá de si pasan o no pasan sus materias. Incluso se preocupa un poquito más porque aprendan alguito de la vida además de lo que les pueda enseñar sobre el tema propio de la materia.
Ahora supongamos que existe un alumno pilo y que entiende la materia y va bien en ella, con un promedio de quices sobre cuatro . Llamémoslo el alumno A. Supongamos también que hay otro alumno, a quien le cuesta un poco más la materia, promedio de quices bajo tres, y que es amiguísimo del alumno A. Llamemóslo el alumno B.
Bien, partiendo de esas premisas, y sin olvidar que todo no es más que un juego de suposiciones, les voy a contar una historia.
La clase anterior a cada parcial el profesor K acostumbra hacer un taller, no calificable, que comprende todo el temario a evaluar en el examen por venir. En una oportunidad en el parcial, el cual no es elaborado por el profesor K, incluyeron un punto muy similar a uno de los que propusó el profesor K en su taller. Hasta ahí todo no pasaba de ser muy buena suerte para sus alumnos.
Bien, en el desarrollo del parcial, el alumno A estaba sentado justo al lado del alumno B. Hasta ahí no pasa de ser nada más que una de las tantas posibilidades de ubicación en el espacio del salón de clase.
Luego, al calificar, el profesor K descubre similitudes asombrosas entre los ejercicios del alumno A y el alumno B. Quienes saben de programación entenderán que eso no es tan fácil de darse como uno creería. Cosas como usar las variables declaradas por el vecino de pupitre, sin uno haberlas declarado, van más allá de una simple coincidencia, de acuerdo con la forma de pensar del profesor K. Más aun cuando las "coincidencias" se dieron no sólo en el punto similar al del taller sino en todos los puntos del examen.
Primero el profesor K confronta a los alumnos A y B y les pregunta sobre lo sucedido, que a estas alturas ya es claro en la cabeza del profesor K. Ellos dicen que no pasó nada raro, que tienen la conciencia tranquila. El profesor K sigue el conducto regular y deja que sea la universidad la que decida quien tiene la razón, si sus sospechas o la justificación de sus alumnos.
Dos semanas más tarde el profesor K es notificado de la decisión: Los alumnos A y B no copiaron nada uno del otro, la similitud en los examenes se debe a que, en palabras de los mismos alumnos, "el profesor K nos dio los puntos del parcial antes de presentarlo, y hace lo mismo en cada parcial".
Resulta que, si el proceso, supuesto como todo, continúa va a manos de abogados y, sinceramente, el taller del profesor K se parecería más al parcial que los parciales de los alumnos A y B entre si a los ojos de un abogado.
Ahora el futuro del profesor K, así como su buen nombre están en entredicho y los buenos resultados obtenidos por sus alumnos en otras materias y en semestres anteriores también. Todo por dos alumnos que no son capaces de reconocer sus errores y que están acostumbrados a buscar a quien cargárselos.
Menos mal que todo es un ejercicio de suposición, ¿O no?