¡Si señores, ya supimos que en diciembre llega la heredera! Porque eso fue lo que supimos, que es una linda niña la que va a nacer este fin de año y ya le escogimos el nombre.
No fue una decisión fácil la del nombre, porque queríamos un nombre sonoro que no fuera muy común pero que no fuera un nombre "castellanizado" a las malas (p.e. Lady (señorita), Dayan (Diane) , etc). Y no queríamos que fuera común porque a mi me parece jartisimo llamarse igual que veinte compañeritos o compañeritas de curso.
Empezamos con Laura Alejandra, pero los dos son nombres de las tías y entonces decidimos buscar otro poquito. Pasamos a Laura Juliana, pero luego de pensarlo un rato decidimos que si quitabamos el nombre de una tía pues mejor quitabamos el de las dos.
Duramos como una semana con el Mariana, pero no encontramos con que combinarlo. Y cuando decidimos dejarlo así, a secas salimos a almorzar y por el camino nos encontramos con dos o tres Marianas entre 0 y 2 años.
Yo quería, si era posible, ponerle un nombre que tuviera algún trasfondo, una historia detrás, que significara algo. Entonces propuse el Ariadna, tomado de la mitología griega. Al buscar que quería decir ese nombre descubrimos que significaba "la primera en todo" y bueno es nuestra primera hija, es la primera nieta en ambas familias, la primera sobrina de todos los tíos y tías, en fin.
Después empezó la busqueda de nombre para combinarle, y pues ya metidos en el cuento griego pues usamos el nombre griego que más le gusta a mi esposa: Sofía. Que, como todos saben, significa sabiduría.
Así pues que estamos esperando a que llegue diciembre y nos traiga a Ariadna Sofía, el regalo más grande y especial que puedo llegar a recibir en esta navidad.